La Revista Universitària colombiana “Nova et Vetera”, pertanyent a la Universitat de Rosario, publica una ressenya del llibre “Hi som. Aportació de les dones creients a la societat i a l’Església catalanes, escrit per Roser Garriga, M. Antònia Sabater i M. Pau Trayner, que es va editar fa uns mesos a Rúbrica, amb l’impuls del Col·lectiu de Dones en l’Església, editora de la revista Paraules i fets de Dones.

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El título: Hi som, en castellano: Estamos. Un escrito centrado en Catalunya, desde los hechos históricos que transformaron la sociedad y la Iglesia. Una lectura feminista que expone con valor la aportación valiente y discreta a la historia, por la voz, tantas veces acallada, de las mujeres.
De entrada, se nos invita a leer el libro, que impone por su volumen. Invitación a una lectura de justicia, porque nos hace ver y entender la historia pasada desde las mujeres, marginales y sometidas al dominio de los varones a lo largo de los siglos. Quizás este hecho las ha capacitado para una actitud vigilante y vivacidad creativa, única en ellas. Un trabajo discreto, esforzado, manteniendo la esperanza y el coraje de que otras maneras son posibles para las mujeres. Llegar a ser favorecidas por la dignidad y libertad. Un intento claro: sacar a luz una labor de siglos, que ha contribuido a la transformación de la historia catalana. Y una reivindicación justa también: La historia no es sin esa otra mitad de la Humanidad: las mujeres. Se interroga: ¿Por qué la estructura jerárquica eclesial ha valorado diferentemente el clero del laicado? En el laicado, ¿por qué han primado los varones?
El libro recorre la historia desde el remotísimo siglo I, hasta los aires renovadores del Concilio Vaticano II. Es la historia que construyen ellas, como creyentes. Mujeres de diferentes clases sociales. Las mujeres en el campo y en la ciudad. La división clásica entre mujeres “religiosas” y mujeres “seglares”. Mujeres que se han distinguido en Catalunya, Valencia y las Islas.
La lucha de las mujeres para no ser sometidas queda también reflejada. En el ámbito religioso por confesores y directores espirituales, a los abades y superiores de órdenes masculinas. En lo civil a los maridos, al hogar, y a los clérigos en las parroquias. Sobresalen las mujeres en la Biblia, el valor y la importancia que Jesús les dio. Cargos que ostentaron en los inicios del cristianismo, como presbíteras y obispas. Es gracias a que las mujeres abrazaron el Evangelio como se propagó el mensaje de la fe, en los hogares y en las comunidades.
El libro se halla dividido en dos grandes partes históricas. La Primera parte, va del siglo I al XVIII. La Segunda parte, abarca los siglos XIX al XX, con el Concilio Vaticano II y la respuesta femenina.
Sigue una lista de Instituciones religiosas femeninas, unas catalanas, otras venidas de fuera. Concluye el libro con un interrogante: Estamos, y ¿dónde hemos llegado? Cada siglo es reflejado por aquellas realidades que lo caracterizaron, sigue después una serie de mujeres que incidieron en él con su mentalidad, pensamiento y actividad. Todo calladamente, discretamente, silenciosamente, humildemente, marginales siempre, ignoradas y minusvaloradas también. El libro les hace justicia, lo merecen.
La temática abreviada: Recogida de datos del siglo I. Pone de manifiesto la tradición más antigua, que tiene a Pablo y su compañera Tecla como los primeros evangelizadores. Arribaron a Tarragona, donde se creó la primera comunidad de la Península. Rápidamente se extendió el cristianismo a Girona y Barcia (Barcelona), gracias a las mujeres madres que acogieron la fe y la introdujeron en sus hogares, propagándola a los demás. Surge el tiempo de los mártires. Se habla de Sta. Afra, Sta. Amelia de Girona. Julia en Barcelona, Sempronia, Sta. Eulalia, junto a los varones S. Cugat, Medir, Pacià. Siguen otras. Todo minuciosamente documentado. El testimonio femenino, como seguidoras de Jesús, es muy activo en estos primeros siglos. Solo a finales del siglo IV, se politiza el cristianismo y deviene oficial y poderoso. Con los siglos V al X, se implanta el arrianismo, que coexiste con la otra autoridad episcopal del cristianismo.
El monacato femenino en sus primeros albores, está documentado hacia finales del siglo IV. Empieza también el primer Concilio peninsular en Barcelona, y local de la provincia Tarraconense. La evangelización de las tierras del interior de Catalunya se realiza por medio del monacato y las parroquias. Por parte femenina, destacan los monasterios de Sant Joan de les Abadesses, Sant Pere de les Puel·les, Sant Daniel, Sant Joan de Ter, y otros.
Los siglos XI, XII y XIII: Los movimientos de espiritualidad femenina crean nuevas formas de vida comunitaria. Nacen las franciscanas, dominicas, mercedarias, y numerosos beaterios. Llega también la Orden del Císter. Nace la vida eremítica, en la que numerosas mujeres hallan su modo de vida consagrada. Sigue el oscuro tiempo de las cruzadas. El fortalecimiento de la Iglesia como poder institucional, tan diferente de la fe sencilla y sincera del pueblo, que sale al paso de las necesidades de los menesterosos de la sociedad. La vida religiosa emerge como fuente de cultura y dignificación de las mujeres, favorecida por damas de la nobleza también. En los monasterios se estudiaba y cuidaba la espiritualidad. La labor de las beguinas, beatas, ermitañas, oblatas, terciarias, no fue reconocida por el Papa y la alta jerarquía, a pesar de la gran labor evangelizadora que ejercían.
El siglo XIV destaca por el cambio de mentalidad social. Es el momento de la grave crisis y catástrofe causada por la Peste Negra. Será tiempo de fanatismo y persecuciones religiosas. Las predicaciones se vuelven pesimistas, intransigentes, apocalípticas. Se da la gran división en la Iglesia. Incapaz de reformarse, va perdiendo credibilidad. Catalina de Siena destacó por su influjo ante los Papas. El libro describe maravillosamente la gran influencia del factor femenino, las luchas y resistencias ante las intervenciones de la jerarquía que quería imponer cambios y reformas en el interior de las comunidades. En el siglo XV se establecen los beaterios con gran afluencia. En el siglo XVI, las mujeres laicas crean su espacio en la Iglesia, las terciarias y los beaterios. Es el siglo de la reforma de Lutero.
Del sigo XVII, el libro describe el porqué de la clausura femenina. La Contrarreforma, tras el Concilio de Trento, impone a todos los monasterios la estricta clausura. Siglo XVIII, es la época de la Ilustración, surgen cambios sociales, el valor a una mayor independencia, nunca a favor de las mujeres.
La Segunda Parte del libro abarca los siglos XIX y XX. La Ilustración trae sus avances. Las mujeres empiezan a reclamar sus derechos. En la Iglesia se empieza a cambiar su valoración. Mientras los hombres se alejan de los temas religiosos, las mujeres permanecen fieles. Con todo, se la sigue teniendo como un ser inferior al varón. Nacen las congregaciones de vida activa, dedicadas a la enseñanza de las niñas. Abarcan también otras obras sociales. Son numerosas las mujeres que entregan su vida para favorecer a la sociedad. Todo su trabajo queda silenciado. Es el siglo de la revolución industrial. Política y religión entran en conflicto. Nace el nacionalismo catalán en el espacio eclesiástico. La mujer accede a la enseñanza. Sigue un estudio detallado de aquellas parroquias donde las mujeres ejercieron su actividad espiritual y pastoral.
El convulso siglo XX va descrito con detalle. Desde el cambio mundial y europeo, al local de Catalunya. La guerra del 36 y la negativa influencia de la dictadura franquista. Las diócesis y las parroquias ponderan los valores autóctonos. Se crean los movimientos de Acción católica, la JOC, JAC, GOAC, y el escultismo. Y como acontecimiento positivo, el bienvenido Concilio Vaticano II, donde por primera vez las mujeres tuvieron representación como invitadas. Será tiempo favorecedor para la apertura a nuevas visiones y formas más abiertas y progresistas. Es el tiempo del laicado, comprometido a una acción evangelizadora encarnada.
Para finalizar, el libro recoge las instituciones religiosas femeninas nacidas y venidas a Catalunya en el siglo XX.
Resumiendo: El libro es una obra de arte hecho con finísima exigencia. Todo él es muestra del buen hacer y el bien decir de las autoras. De lectura ágil y agradable, va produciendo el interés por conocer esa otra parte de la historia, vivida y accionada por las mujeres. Sobrecoge conocerlas, son muchas. Y suscita un agradecimiento del corazón por ellas. Gracias.— A. Seguí Martí.